Despedidas de Solteras II

Segundas partes también pueden ser buenas. En este caso no pasa como con algunas películas o series que la segunda parte te deja pensando que mejor lo hubieran acabado a la primera. Y os lo cuento porque a principios de mayo me sorprendieron con otra despedida de soltera, en este caso mis amigas de la universidad (pobres para elegir la fecha se volvieron locas, cuando ellas podían resulta que yo tenía el finde ocupado). Aprovechando el puente de mayo que fui a casa, me dieron la sorpresa a través de una carta que me entregó mi madre el sábado por la tarde, en una hora tenía que estar preparada y vestida acorde a las normas que me dictaban en la carta.

Cuando llegué al punto indicado me hicieron quitarme la mitad de las cosas que llevaba y vestirme como una friki empollona: camisa de cuadros azules (que recordaba mucho a la bata que llevábamos en el colegio), tirantes negros, pantalón negro, zapatillas azules, calcetines por fuera del pantalón, calculadora en mano, carpeta con el logo de la universidad y cómo olvidar los dos detalles más importantes, bolis en el bolsillo de la camisa y unas gafas con celo en las patillas. Un cuadro muy gracioso.



A lo largo de la tarde tuve que hacer pruebas si quería ir mejorando mi aspecto. Pruebas del tipo: baila el diábolo (uf qué negada he sido siempre para estas cosas); pedirle al camarero que nos invitase a una ronda (sólo conseguí que me invitara a una consumición, pero me reí un rato mientras hablaba con él y seguramente él se reiría de mi aspecto); hacer un puzzle de 500 piezas en 5 minutos, menos mal que no tuve que hacerlo al abrir la bolsa tiraron todas las piezas y algunas cayeron a los vasos así que ésa me la dieron por válida; saltar a la comba, la de años que no hacía eso, ahora estaría bien que cuando compréis una cuerda miréis cuanto mide, porque esta era demasiado pequeña y eso dificulta las cosas un pelín J.

Con cada prueba iba evolucionando hasta que me convertí en una empresaria ejecutiva, cambié la camisa de cuadros por una camisa blanca, las gafas se modernizaron y ya no tenían celo, me quitaron los tirantes y me dieron un maletín, me pintaron los labios de rojo, me dieron una americana (por la noche hacía fresquete) y una acreditación que se habían currado con foto, numero de empleado y puesto (muy buena). Cuando pensaba que todas mis pruebas habían terminado y lo único que nos quedaba era una cena y una noche de fiesta que mucho prometía (hacía mucho que no nos juntábamos) me quedaba una última prueba, echarle un piropo a un camarero ya que tenía algo para mí…. En el sobre que me dio había más acreditaciones una para cada una y al repartirlas iba viendo los alias y puestos que se habían puesto, muy muy muy bueno.



Muchas gracias chicas me lo pasé genial, sois muy grandes. 


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