El primer viaje en autocaravana - parte II

Dormimos cerca de Chambord, ya que era nuestro siguiente castillo de la lista. Hay muchísimos para ver, y tienes que revisar las fechas de apertura de ellos y hacer una selección porque en un solo viaje no podrás verlos todos. 

Chambord es un enorme castillo, que se construyó como pabellón de caza, un muro de 32 km de largo rodea unos magníficos bosques que protegen el castillo. Cuando accedes por la carretera ya vas disfrutando del paisaje hasta llegar al castillo. 



 Aquí nos dejaron una silla de ruedas en el punto de información, lo cual ayudó para que nuestro integrante lisiado pudiera disfrutar de los jardines y al menos de la primera planta. 




Lo más curioso, o por lo menos para mí, de este castillo fueron sus escaleras de caracol, pero que si subes por un lado nunca te cruzarás con los que han empezado a subir o bajar por el lado contrario, eso sí los estarás viendo por las aberturas todo el rato. Arquitectónicamente es impresionante, está como dividido en cuadrantes y dentro de cada cuadrante luego tiene círculos, por lo que puedes entrar en una estancia, recorrerla sin volver atrás, y salir por la otra punta.


 La azotea es otro lugar impresionante, con unas vistas increíbles sobre el jardín. 




Pusimos rumbo a Loches y de camino queríamos ver, al menos por fuera, el castillo de Cheverny, que es el castillo en el que se inspiró el autor de Tintín para recrear la residencia del capitán Haddock. Pero los horarios nos jugaron una mala pasada y a las 17:00 cerraba, eran las 18:00 y las murallas son tan altas que no pudimos ver nada, pero al seguir la carretera para continuar el viaje por la parte de atrás hay una verja de hierro y algo pudimos vislumbrar. 

El viaje por estas carreteras secundarias fue espectacular, y eso que el tiempo no acompañaba, pero es impresionante la cantidad de pequeñas granjas que hay, lo bonitas que son todas las casas y lo verde que ya estaba todo. 


Y al llegar a Loches nos volvió a pasar como en Blois, el camping al que queríamos ir no se podía acceder porque la calle estaba cortada, y tras dar vueltas encontramos otra calle por la que ir pero la autocaravana no entraba de alto, así que sin ver Loches nos fuimos y dormimos en un camping cercano con unos amables ingleses que están reflotando una granja para convertirlo en camping y hotel. 

Aquí tuvimos nuestro gran momento del viaje, con atasco en el barro incluido. Al aparcar la autoracavana en la hierba y tras toda la lluvia de esos días nos quedamos clavados y no podíamos salir. Tras los intentos de los dueños del camping por sacarnos, tuvieron que remolcarnos y por fin salimos. 

Continuamos para llegar al Chateau d’Usse, de nuevo por la carretera secundaria pudimos disfrutar del paisaje y de un pueblo con un montón de casas en las rocas, una pequeña fachada y el resto de la casa metido en las piedras, famoso por las cestas de mimbre, Villaine les Roches. 


Llegamos al Chateau d’Usse, no es de los más grandes que hemos visto, pero sí que tiene un ala privada en la que viven sus propietarios….¡Qué envidia, con esas vistas sobre el jardín y el río…! 
 


 Estuvimos recorriendo todo el ala que te permiten ver, las caballerizas, las cuevas, la ermita… Muy bonito el castillo y se nota que lo tienen cuidado. Tienen en un torreón y en la buhardilla una representación del cuento de la bella durmiente, con muñecos y todo ambientado. 



Por mucho que no quisiéramos aquí emprendimos el viaje de vuelta para pasar nuestra última noche en tierras francesas ya pasado Poiters. 

No pensaba que tantas personas, tantas horas juntas, en un espacio tan reducido sería posible pero oye el resultado ha sido positivo, muy divertido. 

Es verdad que Francia está muy preparada para los viajeros en autocaravana, pero los horarios de visitas, comidas, entradas a los campings no son muy compatibles con los nuestros… a las 18:00 de la tarde si no has llegado al camping no puedes entrar, a las 17:00 ya no puedes visitar ningún castillo….


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