Decoración del día B
Como ya os he contado en alguna
ocasión la boda fue muy hecha a mano, casera. Y la verdad que fue divertida su
preparación, un poco caos la última semana, se nota que se acerca el momento y
aunque estés tranquila todo afecta de manera diferente. Pero salió todo
estupendamente.
La Iglesia:
La decoración fue muy sencilla, mi
madre fue la encargada, puso en los bancos/sillas unas espigas secas atadas con
un lazo blanco. En el altar había puesto distintos jarrones de cristal con
espigas y girasoles (éstas fueron las flores que utilizamos en toda la
decoración de la boda). Había una moqueta del mismo color amarillo que teníamos
en la carpa. En la puerta de la iglesia teníamos unas mariposas de fieltro. Y a
la salida teníamos preparado el arroz de colores y pétalos de rosa.
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Foto de Alan Studio |
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Foto de Alan Studio |
El ramo, también creación de mi
madre, fue de espigas y girasoles, no podía ser de otra manera. Sencillo, muy
acorde con el lugar, y precioso.
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Foto de Alan Sutdio |
El banquete:
El lugar ayudó mucho, lo hicimos en
una finca familiar, pusimos una carpa y al lado de la misma dónde iba ser el
cóctel lo decoramos con fardos y bolas de paja, algunas hacían de mesas y otras
de asiento (a estos últimos les pusimos tela de lino por encima para que la
gente se pudiera sentar). El catering se encargó también de llevar algunas
mesas auxiliares y sombrillas, porque nadie se lo esperaba pero hizo un día
espectacular.
Utilizamos algunos palés, pintados de blanco para hacer mesas o simplemente decorar, y cogimos dos carros que tiene la familia de mi marido, y que fueron la sensación, y los pusimos uno con flores y el otro con un picnic. La gente quedó tan sorprendida que no pararon de hacerse fotos con los carros.
Para rematar pusimos algunas cajas
de madera envejecidas con botellas, o con piñas secas. Y un cesto lleno de
espigas y cardos secos. Quedaba de maravilla.
La carpa por dentro, tenía la
moqueta amarilla, para dar la sensación de estar en un campo de trigo ya
segado, la mantelería blanca, da mucha claridad, y en las sillas pusimos lazos
hechos con tela de saco. Mucho trabajo pero el resultado fue increíble.
Los centros de mesa eran muy
divertidos, cada uno diferente. En un bajo plato con aspecto de madera, pusimos
tarros de cristal, que llevaban una franja hecha a ganchillo, en el interior
pusimos diferentes elementos: piedras, frutos secos, paja, cortezas de madera…,
y todos ellos llevaban flores hechas de abalorios (que aprovechamos para
regalar a las mujeres). Algunos tenían cajas de madera en miniatura o pequeños
fardos de paja. Otros tenían lanchas de madera y pequeñas mariposas rellenas de
lavanda. Para rematar todos tenían un girasol, utilizamos bolas de gel para que
se mantuvieran frescos (como si estuvieran metidos en agua).
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Foto Alan Studio |
Ya os conté que las invitaciones
las habíamos hecho con forma de pieza de puzzle, y para continuar con esta
temática hicimos un puzzle gigante de madera para que la gente cogiese su pieza
y supiese cuál era la mesa en la que tenía que sentarse. (Resultó un éxito,
quedó muy gracioso). También tenían forma de puzzle los nombres de las mesas,
cada una llevaba una fecha y un pequeño texto explicando lo que había pasado en
esa fecha. En muchas ocasiones me han llamado agenda humana, porque me acuerdo
de muchas fechas, por eso me pareció la mejor opción para nombrar nuestras
mesas.
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