Sí quiero:

Me pilló tan desprevenida, se
supone que de eso se trata, que estuve en shock varios días. Dejé de ser yo, la
persona que todo lo tiene controlado, organizado para ser presa de un estado de
atontamiento que solo la felicidad te provoca.
Como una ilusa, que soy, me lo creí
todo a pies juntillas, cuando él solo seguía su plan tramado desde hacía tiempo
pero puesto en marcha desde hacía tan solo una semana. De todos modos tanta
llamada me debía haber alertado. Os pongo en situación:
Viernes por la tarde, me hace una
primera llamada cuando salgo de trabajar para decirme que tiene mucho trabajo que
no sabe a qué hora acabará. Decido irme tranquilamente a un centro comercial a
ver un par de tiendas y hacer dos recados. Al no encontrar lo que quería me fui
a casa. A medio camino otra llamada, que la tarde se le complicaba y que
llegaría tarde, me preguntó qué tal estaba y que hacía (llamada de control, que
solo sirvió para que él tuviera que ir más rápido, ya que yo estaba de camino a
casa).
Al abrir la puerta vi la luz del
pasillo encendida, sus llaves, cartera, etc…en su sitio (ya estaba en casa, qué
raro) miré al suelo y había un camino hecho con rosas rojas que me llevaban
hasta el salón. Mi cabeza iba a 1000, no podía ser, por qué aquel día y aquel
momento, me preguntaba yo. Como no me movía salió a mi encuentro con otra rosa
en la mano y me pregunto: ¿Cuántos años llevamos juntos? 8 le respondí con un
hilillo de voz. Y me dice: “hay una rosa por cada año y ésta por el que vamos
hacer” y me dio la rosa de su mano. Después me dijo que como siempre me quejo
que no tiene detalles románticos que había hecho todo eso por mí.
A continuación me dijo que también
me había comprado un regalito y con el mismo pulso que cuando empezábamos a
salir, se arrodilló y abrió la caja y con los ojos vidriosos me pidió que me
casara con él. Mi respuesta con la poca voz que me salió fue SIIIIIIIII,
también con los ojos vidriosos y nos fundimos en un abrazo eterno y un millón
de besos. En ese momento fue cuando me
di cuenta que de fondo sonaba una canción que nos encanta y que para mí
significa mucho, porque la letra es la realidad de lo que siento por él.
Por mucho que lo penséis nunca va a
pasar como vosotras imagináis, pero eso no significa que no sea un momento bonito o mágico. Tampoco
vuestra reacción será la que habríais imaginado, ya que en ese momento te
quedas como paralizada, o por lo menos yo estaba alucinando, no me lo esperaba
para nada.
Lo único que tengo claro es que no
quiero olvidar nunca ese momento. Esa felicidad que de repente te invade, esa
cara de gilipollas con la que vas a todas partes y esa sonrisa de oreja a oreja
que te llena la cara, es una cosa difícil de olvidar.
Si alguna se anima a contarnos cómo
fue su pedida, que nos envíe un correo a conlaideaenlostalones@gmail.com
y comparta su felicidad y su experiencia.
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